Helsinki, la primera toma de contacto con Finlandia

Helsinki, 30 de enero de 2018.

Hoy ha sido un día totalmente dedicado a viajar, comenzando por el vuelo Barcelona – Helsinki. Por la mañana terminé los últimos preparativos (como siempre, a última hora), cerré la mochila y me dirigí al aeropuerto con un par de horas de antelación. Normalmente la noche antes de empezar un viaje duermo un poco regular así que estaba un poco cansada… Eso sí, luego lo suelo compensar echándome una buena siesta en el avión o tren. A pesar de ello, todo ha ido bien, he pisado tierras finlandesas y me he podido resguardar del frío invernal.

Así ha sido mi día:

La mochila

Mi objetivo era llevar solo equipaje de mano para no ir hasta arriba de cosas. Cuanto menos chismes, mejor. Aunque claro, venir a Finlandia en pleno invierno no es algo que precisamente te permita ir ligero de equipaje. Abrigos, guantes, gorros, ropa térmica, ropa normal, ropa de nieve, botas… no importa si llevas poca cosa, sólo la ropa de nieve ya te ocupa toda la maleta.

En mi caso, he viajado con dos mochilas: una grande como equipaje principal (Forclaz 50L del Decathlon) y una mochilita pequeña de mano (Arpenaz 10L del Decathlon también). No he tenido que facturar nada. Aunque la mochila grande iba un poco llena, en realidad no pesaba tanto como pensaba. Antes de meter nada, reduje mi lista de cosas a llevar, sobre todo a nivel de ropa. No quería cargar con cosas innecesarias, ya que siempre puedes comprarte algo si te hace falta. De hecho, creo que llevo más equipaje del que voy a necesitar, pero ya iremos viéndolo a medida que pasen los días.

El vuelo

El vuelo era operado por Norwegian y salía a las 14:40h. No iba nada lleno ya que las últimas filas estaban prácticamente vacías y, además, había varias con solo una persona (como la mía). Cuando despegamos de Barcelona era completamente de día y, curiosamente, al cabo de una hora o así ya podías ver cómo empezaba a anochecer. Por supuesto, al llegar a Finlandia ya estaba todo oscuro y era noche cerrada. Ahora bien, hay que tener en cuenta la latitud y la zona horaria, ya que en Finlandia es una hora más que en España.

No es común que mucha gente viaje a Helsinki en estos meses tan fríos. De hecho, el señor que estaba en el asiento de delante, al ver que no era finlandesa, me preguntó que por qué viajaba a Finlandia en esta época del año. Si iba por trabajo o para estudiar, si sabía que era invierno, que hacía mucho frío y  que estaba nevando… Cuando le conté más o menos mis planes, especialmente que iba a hacer un voluntariado en un pueblo de Finlandia, se sorprendió bastante y me respondió si iba con drogadictos. Preferí no darle detalles para que no asustara más.

Del aeropuerto a Helsinki centro

Una vez ya en el aeropuerto de Helsinki, seguí las indicaciones para coger el tren de VR hasta el centro. Los tickets se pueden comprar allí mismo y hay varios tipos: sencillo, semanal, abonos… El billete sencillo cuesta 5€ y el trayecto dura una media hora. Aproveché para pagar con tarjeta, básicamente porque no encontré ninguna ranura para meter billetes, solo monedas. Pero bueno, no es de extrañar porque soy bastante despistada. No sé si es culturalmente diferente o si yo estaba un poco espesa hoy, pero tampoco encontré nada para validar el ticket… así que doy por hecho que solo se enseña si te lo pide el revisor.

Así como en el aeropuerto tienes letreros enormes con la palabra EXIT, la salida principal de la estación central de Helsinki es todo un misterio. No está señalizada (o eso o, nuevamente, no lo vi), así que salí por la zona de los taxis. Estaba un poco desubicada, hacía mucho frío y había comenzado a nevar, así que pregunté a gente local cómo llegar al alojamiento. He de reconocer que también temía que mi móvil muriera congelado, lo cuál era bastante probable que sucediera. En cualquier caso, me indicaron la dirección y llegué sana y salva.

El hostal

El hostal se llama The Yard y está ubicado en la calle Kalevankatu. Está en un tercer piso y es bastante acogedor, aunque me esperaba más para lo que había pagado. Eso sí, Finlandia a nivel de alojamientos es bastante caro. Si quieres reservar una habitación individual puedes gastar fácilmente 70€. Ya depende del nivel de lujo que quieras tener.

Mi habitación era compartida con 6 chicas. Como fui la última en llegar, me tocó litera ya que todas las camas de debajo estaban ya ocupadas. Una vez ya instalada, cogí mi portátil y me fui al salón a observar un poco el ambiente. El panorama era el siguiente: un chico viendo vídeos de música trap en la televisión, tres o cuatro personas trabajando con el portátil y yo cenando mi bocadillo de salchichón. Mi primera impresión es que todos eran o parejas o personas que viajaban solas y que buscan un alojamiento barato para estar de paso. 

Y poco más que decir… mañana toca seguir con la ruta hasta llegar a mi destino, así que toca  descansar.

¡Buenas  noches!

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