Excursión a las cascadas de Keila-Joa y los acantilados de Türisalu

Tallín, 1 de abril de 2018.

Hoy he tenido día libre 👏👏👏

Mi intención era ir hoy a un pueblo que se llama Viljandi, pero como no hacía muy buen tiempo he preferido dejarlo para otro día. Buscando por Google qué parajes naturales había cerca de Tallín encontré las cascadas de Keila-Joa. Están en una localidad que se llama igual (Keila-Joa) y que está a una hora en autobús. Además, había visto un mirador en lo alto de unos acantilados llamado Türisalu también muy cerca de las cascadas. 

De Tallín a Keila-Joa

Para llegar a Keila-Joa cogí la línea 108 de autobús a las 11 de la mañana. De hecho, hay varias líneas que podía coger (108, 127, 128) y que salían desde Viru Keskus. En este enlace puedes ver el trayecto completo del autobús desde la parada de Viru hasta Keila-Joa, saliendo de Tallinn Backpackers. El billete sencillo me costó 2,30€ y lo compré en el mismo autobús. Como a veces soy un poco desastre, salí con el tiempo justo y pensé que lo había perdido… Pero, por cosas del destino, el autobús llegó unos minutos tarde y lo pude coger.

El autobús me dejaba tanto en Keila-Joa como en Türisalu, pero yo decidí ir primero a Keila (que está más lejos) y caminar después a los acantilados. Así, el trayecto de vuelta sería más corto. No estaba muy segura de la parada porque el sitio está un poco perdido en medio de la nada. Por suerte, una señora preguntó al conductor sobre la parada de Keila-Joa y ya me sirvió de referencia. ¡Preguntando se llega a todos los sitios!

La finca de Keila-Joa y Schloss Fall

Una vez ya allí, había varias cosas para ver. Por ejemplo, estaba la finca de Keila-Joa y el castillo de Schloss Fall, que ahora es un museo. La residencia fue construida en el año 1833 siguiendo el estilo neogótico y está al lado del río con unos rápidos que atraviesan el valle, y las famosas cascadas. Por otro lado, el museo cuesta 8€ y abre cada día de 10 a 6 de la tarde. En la misma finca hay también hay un hotel, un restaurante y alberga exposiciones y eventos, según su página web.

Cascadas de Keila-Joa

Las cascadas de Keila-Joa son las terceras más grandes de Estonia y tienen 6 metros de alto y casi 70 de largo. Cuando fui yo, todavía estaban semi-congeladas y la fusión de colores era preciosa. Era una mezcla entre blanco, amarillo y grisáceo y, aunque caía agua, había grandes bloques de nieve y hielo en muchas partes de la cascada.

Cascadas de Keila-Joa
Cascadas de Keila-Joa, y yo

Había algún que otro agujero en el hielo desde donde podías ver cómo caía el agua con mucha fuerza por detrás.

Agujero en la cascada
Agujero en la cascada

En la misma cascada, el hielo y la nieve habían formado una especie de camino que te llevaba a una especie de “cueva” detrás de la cascada. Es decir, podías meterte por dentro en el lugar que separa las rocas y el agua. Bueno, en este caso, el hielo. Eso sí, la subidita a la cueva era súper resbaladiza y casi me caigo en el intento. Tuve que agarrarme como pude para llegar y, obviamente, bajar de culo.

  • Cascada de Keila-Joa

Parque de Keila-Joa

Para pasar de un lado del parque al otro, había que pasar por un puente. El río no estaba congelado así que no se podía cruzar por encima.

En el otro lado del río, lo primero que encontré fue una especie de estructura artística con forma de dos corazones, y candados anclados en los barrotes.

Corazones

Y, a partir de ahí, comencé a caminar. En este lado del parque podías subir por un sendero y ver las cascadas desde las alturas. ¡Una perspectiva diferente!

Cascadas de Keila-Joa

Personalmente pensaba que el parque sería más pequeño, pero es bastante grande. Hay un montón de senderos, algunos planos, otros no tanto, así que estuve paseando tranquilamente colina arriba, colina abajo, buscando el punto más alto del parque. Lo único malo es que como ha hecho mal tiempo últimamente estaba todo enfangado o congelado, y era fácil resbalarse si no ibas con cuidado. Pero no pasa nada, la clave en estos casos es buscar los caminos de tierra, piedras o nieve sólida. Los de hielo o nieve blandita no.

  • Parque de Keila-Joa

También encontré algunos que otros restos de fortalezas escondidas bajo la nieve y la maleza:

Restos de fortalezas

Encontré un sendero que llevaba a una cripta abandonada. Estaba completamente vacía por dentro, pero abierta. Bueno, no tenía puerta como tal. Alrededor de la cripta había tumbas de personas nobles que habían vivido o formado parte de la finca y castillo de Keila-Joa. Fuera de la cripta había un panel que indicaba una ruta de trekking pero en esta ocasión decidí explorar el sitio por mi cuenta.

Cripta abandonada

No hacía nada de frío hoy, y el parque olía a tierra mojada y a naturaleza.🌿🌱

Perdida en medio de la nada

Después de patearme todo el parque y volver al punto de inicio vi que había un panel con puntos de interés siguiendo el camino del río. ¡A buenas horas!

Mapa del parque de Keila-Joa
Mapa del parque de Keila-Joa

Eran más o menos las 2 de la tarde así que empecé a caminar por el lado del río para ver lo que me faltaba. Yo no sé si soy muy torpe o qué, pero no encontré ninguno de los sitios. Quizá fui por el camino incorrecto, o quizá desistí antes de llegar al primer lugar. Tampoco había absolutamente nadie en los alrededores y no podía preguntar.

Caminando por el borde del río
Caminando por el borde del río

Llegué a un punto en el que el camino se adentraba en el bosque, así que para allí me metí. Después de caminar más de media hora llegué a una playa. Una playa completamente desierta. No se veía nadie ni para un lado ni para otro. Como llevaba tantas horas andando de un lado para otro no me quedaba muy claro donde estaba.

Playa junto al parque
Así estaba la playa de vacía…

Una vez más, mi móvil murió cuando lo cogí para orientarme así que tenía dos opciones: volver por donde había venido, o utilizar mi intuición. Pensé… en teoría, los acantilados de Türisalu están a la derecha de Keila-Joa, y son unos acantilados así que tienen que estar cerca de la playa, ¿no? Pues sí, así que empecé a caminar por la playa en esa dirección.

Los acantilados de Türisalu

No había ni un alma en la playa. Solo en un momento vi a un par de chicos que estaban jugando a deslizarse por la superficie helada del mar. Aparte de ellos, nadie más. Continué por la orilla hasta que el camino se metía de nuevo en el bosque. El sendero estaba congelado así que tenía que ir con mucho cuidado de no resbalar porque a veces había subidas y bajadas.

Llegó un momento en el que empecé a escuchar coches, así que supuse que la carretera estaba cerca. Para confirmar, me desvié del camino y cogí por un sendero que subía. Una vez más, por casualidades de la vida, ese sendero dio justo a la parada de autobús de Türisalu que tenía que coger a la vuelta. Habiendo asegurado ya mi regreso a Tallín, me incorporé de nuevo al camino correcto hacia los acantilados.

El sendero iba subiendo cada vez más a medida que avanzaba. Hasta que, por fin… ¡llegué a lo alto del acantilado! Como había nevado hace poco, el suelo estaba muy encharcado. Supuse que todavía no había llegado al mirador porque no se podía ver todavía bien el paisaje. Había muchas plantas y ramas que impedían ver el mar. Sin embargo, en unos minutos más llegué al mirador. Es una explanada junto a la carretera donde puedes ver perfectamente el mar y la playa. Las vistas eran espectaculares, como podéis ver aquí:

  • Acantilados de Türisalu

En el mirador habían unos dos coches con gente que también había parado por el mismo motivo que yo.

Regreso a Tallín en un autobús peculiar

Para ir a la parada fui andando por el borde de la carretera. Fui con bastante antelación porque no podía perder ese autobús. Hoy es domingo y los horarios son mucho más limitados que entre semana. Si no cogía ese autobús tenía que esperar por lo menos un par de horas hasta el siguiente. Conseguí revivir mi móvil con la batería portátil y aparentemente el autobús tenía que pasar…

Y, efectivamente, así sucedió. Sin embargo, fue un poco confuso porque no era un autobús convencional. Era una furgoneta y no la reconocí hasta que pasó por delante y vi que tenía el número de la línea, la 237. Por suerte la conductora me vio y paró el autobús. Aunque el vehículo era distinto, el trayecto es parecido (aunque no me dejó en Viru Keskus, sino un poco más al sur) y el precio era el mismo.

PD: cuando llegué al hostal y miré el mapa me he dado cuenta de que, sin querer, he hecho una ruta de trekking de Wikiloc. La ruta comienza en Keila-Joa y va por el parque, el bosque, la playa y los acantilados de Türisalu. ¡Muy diferente a las rutas de trekking que hice en Finlandia!

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