Recorrido por el parque arqueológico de Neápolis en Siracusa

Siracusa, 4 de junio de 2018.

La mañana no ha comenzado muy bien. Llevo con el oído taponado desde que me puse enferma en Palermo y me encuentro un poco regular. El tapón no se me va e incluso me atrevo a decir que está yendo a peor. Siento como si tuviera el oído inflamado y no escucho nada. Es bastante incómodo. Sin embargo, no quiero que esto suponga un problema en mi viaje así que he continuado con mis planes. Hoy he visitado el parque arqueológico de Neápolis y la isla de Ortigia. 

Para que no quede tan kilométrico he dividido este post en dos. Aquí os explicaré cómo ha sido el recorrido por la Neápolis y, en el siguiente, el paseo por el casco antiguo de Siracusa.

Parque arqueológico de Neápolis

El parque arqueológico de Neápolis es una de las zonas arqueológicas más importantes de Sicilia. Se compone de tres partes: el anfiteatro romano, el teatro griego y la latomía del paraíso. Antes de venir busqué información para tener una idea de qué me esperaba y encontré críticas tanto positivas como negativas. Había quienes consideraban que la visita merecía mucho la pena y otros que no tanto.

El parque arqueológico de la Neápolis visto desde las alturas
El parque arqueológico de la Neápolis visto desde las alturas

La Neápolis está en la parte alta de Siracusa pero si estás alojando en el centro es muy fácil llegar a pie. En mi caso, fui caminando desde el LOL Hostel y tardé unos 15 minutos yendo a ritmo normal. Eso sí, era casi mediodía y se empezaba a notar el calor abrasador. Menos mal que llevaba mi gorra, crema solar y suficiente agua.

La entrada al parque la compré allí mismo y me costó 10€. Aquí quiero hacer un inciso y es que hay dos taquillas. La primera está en el área de tiendas donde aparcan los autobuses y suele ser para grupos. La segunda está en la misma entrada del parque y al parecer allí puedes conseguir mapas en diferentes idiomas y una audioguía. Por falta de conocimiento yo la compré en la primera, aunque es casi lo mismo. Se puede pagar tanto en efectivo como con tarjeta.

Anfiteatro romano

Mi primera parada fue el anfiteatro romano, que es lo primero que se ve al entrar al recinto. Me llamó la atención que no me pidieran la entrada así que supongo que el acceso a este sitio es gratuito.

Gradas del anfiteatro romano
Gradas del anfiteatro romano

El anfiteatro fue excavado en la propia roca del lugar y actualmente todavía se puede apreciar lo grande que fue. Para verlo tienes que ir por unos pasillos en las graderías, ya que no se puede bajar al anfiteatro como tal. Creo que tampoco se puede acceder a todo el conjunto porque una parte estaba cerrada al público. Aún así, lo encontré a bastante interesante de ver y no podía evitar imaginarme cómo hubiera sido uno de los espectáculos del Imperio Romano allí mismo.

El anfiteatro romano de la Neápolis
El anfiteatro romano de la Neápolis

En la parte de la arena se podía ver todo el sistema de pasajes subterráneos y las salas donde los gladiadores y las bestias esperaban para salir a combatir. A pesar de las malas hierbas, las ruinas se conservaban en bastante buen estado. En la parte alta estaba todo el sistema de graderías donde el público disfrutaba de los espectáculos.

Pasajes subterráneos del anfiteatro romano
Pasajes subterráneos del anfiteatro romano

Altar de Hierón

Este monumento está prácticamente destruido y a día de hoy solo se conserva la base. Sin embargo, en su día fue enorme y tenía unas dimensiones de 198 metros de largo por 23 de ancho. Esto lo convierte en el altar más largo del mundo antiguo. Allí se llegaron a sacrificar hasta 450 toros para festejar una victoria militar, algo común en la época clásica.

Altar de Hierón
Altar de Hierón

Teatro griego

De aquí continué al teatro griego, donde sí me pidieron la entrada. Si a los romanos les encantaba ver espectáculos sangrientos, los griegos preferían disfrutar de una buena obra de teatro. El teatro griego de Siracusa es uno de los más grandes del mundo y se dice que Platón dio allí un discurso sobre su idea de la República.

Teatro griego de la Neápolis
Teatro griego de la Neápolis

Personalmente, a mi me decepcionó un poco porque lo encontré prácticamente remodelado. Había un entarimado, un fondo de escenario, focos, carteles y asientos de madera cubriendo las gradas de piedra. Por lo que vi, de mayo a junio hacen espectáculos y se nota que lo han explotado para el turismo. Para mi, ha perdido la esencia de lo que fue en su día. De hecho, al principio tuve hasta dudas de si ese era realmente el teatro griego original.

Teatro griego de la Neápolis
Teatro griego de la Neápolis

Sobre las gradas, en la parte de detrás hay tumbas excavadas en la roca.

Tumba excavada en la roca
Tumba excavada en la roca

También está la Grotta di Ninfeo, un manantial de agua donde los actores y actrices se reunían antes de empezar la obra teatral.

Grotta di Ninfeo
Grotta di Ninfeo

Latomía del Paraíso

La latomía es un parque con senderos rodeados de árboles, flores y plantas que conducen a la Oreja de Dionisio, una cueva artificial con forma de oreja.

Sendero de la Latomía del Paraíso
Sendero de la Latomía del Paraíso

Por lo que se ve, el nombre se lo puso el pintor Caravaggio en 1586 refiriéndose a Dionisio I de Siracusa. La leyenda dice que Dionisio utilizó la cueva para encerrar a sus prisioneros y así escuchar los planes de los enemigos. Como la forma de la cueva hace que la acústica sea perfecta, podía escuchar cada murmullo. También se dice que Dionisio mandó excavar la cueva para amplificar los gritos de los prisioneros cuando los torturaban. Si es verdad o no, ¡nunca lo sabremos!

Selfie con la Oreja de Dionisio
Selfie con la Oreja de Dionisio

Personalmente, la Oreja de Dionisio me pareció mucho más interesante que el anfiteatro romano y el teatro griego. Dentro estaba todo absolutamente oscuro y podías escuchar tu propio eco.

Entrada de la Oreja de Dionisio
Entrada de la Oreja de Dionisio

Al lado de la Oreja de Dionisio había otra cueva llamada “Gruta de las Candeleras” (“Grotta dei Cordari”, en italiano). En esta cueva trabajaban antiguamente los artesanos para fabricar cuerdas, aprovechando la humedad de la cueva. Estaba cerrada al público y sólo se podía ver desde fuera.

Grotta dei Cordari
Grotta dei Cordari

La supuesta tumba de Arquímedes

Después de visitar la Neápolis fui en búsqueda de la supuesta tumba de Arquímedes, que estaba a las afueras del parque arqueológico. Este recinto es una parte más del área arqueológica formada por excavaciones en la roca a modo de pequeñas cuevas. Una de ellas es un poco más grande y es donde se dice que se enterró a Arquímedes. Sin embargo, no se sabe con certeza y es más una leyenda urbana que otra cosa.

La supuesta tumba de Arquímedes
La supuesta tumba de Arquímedes

Aparte de mi no había nadie más en la tumba de Arquímedes. Como está un poco más apartada de la Neápolis y no aparece anunciada en casi ningún sitio creo que pasa desapercibida. Por cierto, este recinto también estaba cerrado al público y se podía ver sólo desde fuera.

Mi valoración final

Mi visita a la Neápolis y a la tumba duró una hora y media aproximadamente. Sin embargo,  creo que puede alargarse mucho más si vas con una audioguía o si prefieres pasar más tiempo observando cada detalle.

Personalmente, me esperaba más. Es cierto que es interesante de ver, pero creo que el precio es excesivo teniendo en cuenta lo siguiente:

  • El teatro griego ha sido prácticamente modernizado y, en mi opinión, explotado para el uso turístico. No conserva su estado original y esto es algo que me hubiera gustado ver.
  • El anfiteatro romano y la tumba de Arquímedes se pueden visitar de forma gratuita. Sólo tienes que pagar para entrar al teatro griego y a la Latomía del Paraíso. No tiene mucho sentido.
  • No hay ningún tipo de panel explicativo en el recinto y tampoco te dan un mapa o folleto con la entrada. La audioguía se paga aparte. Por eso, antes de ir al parque arqueológico te recomiendo que te informes por tu cuenta para que sepas mejor qué es lo que vas a ver.

Un reencuentro inesperado

No os creeréis lo que me pasó cuando volví de la Neápolis… Estaba en la habitación charlando con mis nuevas compañeras y, de repente, entró una chica que me sonaba muchísimo. Y, ¿a que no sabéis quién era? Ivana, ¡la chica con la que había ido a la Scala dei Turchi en Agrigento! Me quedé de piedra porque en teoría ella no tenía pensado venir a Siracusa y tampoco sabía que yo estaba aquí. Misma ciudad, mismo hostal y misma habitación. ¡El mundo es un pañuelo!

Ya que estábamos todas allí, decidimos ir juntas a pasear por Ortigia. Hemos ido Kaisa (de Finlandia), Marion (de Alemania), Ivana (de Croacia) y yo. Si no llega a ser porque somos cuatro, pareceríamos los Ángeles de Charlie.

En este enlace os explico en más detalle cómo fue nuestro recorrido por Ortigia, el casco antiguo de Siracusa.

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