Excursión a Lappeenranta y al lago Saimaa

Lappeenranta, 14 de febrero de 2018.

Hoy he tenido el día libre y he aprovechado para visitar Lappeenranta, la undécima ciudad de Finlandia a nivel de población. Uno de mis compañeros tenía que ir para hacer unas gestiones, así que he visto la ocasión perfecta para hacer una escapada fuera de Savitaipale ya que desde que vine no he visitado ninguna ciudad como tal.

Información básica de Lappeenranta

Lappeenranta es una ciudad situada a orillas del lago Saimaa, el más grande de Finlandia. Está situada en el sureste del país, a unos 30km de la frontera rusa, y cuenta con unos 72,000 habitantes. Es la segunda ciudad más visitada por turistas en Finlandia. Es la ciudad grande más cercana a Savitaipale, seguida de Mikkeli.

Madrugando, que no es poco

El autobús salía desde Savitaipale a las 6:50 de la mañana. Me he puesto la alarma a las 5:45 pero no me he despertado hasta las 6:15 o así… y porque me tenía que duchar, que si no me quedaba en la cama un ratito más. Hemos desayunado con un poco de prisa y hemos ido a la parada de autobús, que está a unos 4 minutos de casa. A esa hora todavía es de noche así que todo estaba oscuro.

El trayecto de Savitaipale a Lappeenranta no llega a una hora y el billete cuesta 8,20€ (solo ida). Sale más barato si lo compras por Internet pero como somos flojos los compramos directamente en el autobús. Lo cogimos a las 6:50 y llegamos a Lappeenranta a las 7:40. Mi compañero se fue a sus gestiones y yo me quedé a hacer turismo por mi cuenta hasta que terminara. Y os preguntaréis… ¿pero qué se puede hacer a las 7 de la mañana en Lappeenranta con todo cerrado y vacío? Bueno, quizá el abanico de opciones no sea el más amplio, ¡pero os sorprenderá saber que hay cosas por ver!

La iglesia de Lappeenranta

Cuando visito una ciudad me gusta hacerlo sin prisa y sin tener un listado fijo de sitios por visitar. Prefiero ser flexible, pasear por las calles y observar cómo es la ciudad, dejándome llevar un poco por la intuición. Al despedirme de mi amigo, vi a lo lejos lo que parecía una iglesia de color naranja, así que hacia allí fui. Resultó ser la iglesia de Lappeenranta. Me di una vuelta por sus alrededores pero por desgracia estaba cerrada todavía, así que continué mi camino.

Iglesia de Lappeenranta

El lago Saimaa

Sabía más o menos dónde estaba, así que decidí caminar con destino al lago Saimaa, que es el más grande de Finlandia. A esa hora de la mañana las calles estaban bastante vacías y el cielo estaba nublado, aunque esto es algo común en Finlandia. Hay días que prácticamente no se ve el sol.

Como todos los lagos de Finlandia por estas fechas, el lago Saimaa estaba totalmente congelado. A pesar de estar acostumbrándome a ver grandes lagos congelados, me sigue pareciendo increíble ver la gruesa capa de hielo que se forma y la cantidad de nieve que lo cubre. Estaba bastante nublado, tal que así:

Lago Saimaa

Obviamente, en el lago no había prácticamente nadie. Solo se veían un par de personas esquiando y alguna que otra corriendo. Y esa es otra de las cosas que me llaman la atención: ver personas corriendo por la calle a -15ºC y abrigados hasta arriba. En cuanto a esquiar en el lago, al tratarse de superficies tan grandes, es común que se hagan caminos para practicar este deporte en la superficie.

Adentrándome en el lago

Por norma general, soy una persona que prefiere visitar paisajes naturales que ciudades como tal. Por eso, que dediqué unas dos horas a caminar por el lago y por una de sus islas. Fui paseando por el puerto junto a los barcos que estaban atracados en la nieve hasta llegar al final. Allí vi un camino que se adentraba en el lago y se dirigía a la isla más cercana, así que para allí fui. El camino estaba perfectamente despejado de nieve porque había pasado un vehículo previamente. Debido a la resistencia del hielo, pueden pasar vehículos por encima del lago sin problema. ¡Aunque sin pasarse!

A medida que me adentraba en el lago, me fijé en que el suelo estaba totalmente oscuro. Por un momento pensé que se trataba de tierra firme ya que en realidad estaba cerca de la orilla. Es más, di por hecho que era suelo normal hasta que vi que en algunas zonas había grietas bastante evidentes y que estaba resquebrajado, seguramente por el paso de un vehículo. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que, efectivamente, seguía caminando sobre el hielo.

Lago Saimaa - Hielo

La isla de Karhusaari

Fui caminando hasta la isla de Karhusaari, que parecía la mejor comunicada (o al menos eso indicaban las pisadas y el camino…). Es una isla pequeñita y tenía toda la pinta de ser muy transitada en verano por varios motivos. El primero, porque tenía una especie de cabaña de madera al aire libre y que daba al exterior donde se podían hacer meriendas y hogueras. Además, contaba con otra construcción de madera que era un lavabo y que tenía hasta papel. Imagínate mi sorpresa al ver un baño equipado en una cabaña en medio del lago y en pleno invierno…

Karhusaari

Dudo muchísimo que en esta época del año vaya gente allí y aún así lo tienen todo perfectamente preparado. De hecho, no es la primera vez que me pasa en Finlandia. Ya ha habido más de una ocasión en la que veo que van un paso más adelantados que el resto. Aquí cuidan muchísimo de los detalles para hacer la vida de las personas mucho más fácil.

Y, por fin… ¡verde!

En cualquier caso, ha sido en la isla de Karhusaari donde he visto por segunda vez árboles y naturaleza de color verde y no cubiertos por la nieve desde que vine a Finlandia. La primera fue durante la ruta que hicimos a Rovastinoja.

Después de un par de horas merodeando por el lago vi que eran ya casi las 10 de la mañana. Empezaba a tener hambre y un poco de frío. Además, de repente fue como si hubiera bajado la temperatura considerablemente. O eso o hacía viento porque el frío empezaba a calar y tuve que ponerme la capucha del cortavientos para atenuar esta sensación. Así que emprendí el camino de vuelta a la civilización…

Entrando en calor

El destino me llevó a Coffee House, una cafetería situada en el centro comercial Armada y que curiosamente ha sido uno de los sitios que más me han gustado de Lappeenranta. Me pedí un donut rosita relleno de fresa y un café con leche. Me pareció curioso que el café te lo tengas que servir tú mismo. Es decir, pagas en caja, te dan el vaso (pequeño, mediano… según el que hayas escogido) y hay una mesita con recipientes de leche, café, azúcar, miel, etc para que lo hagas a tu gusto.

Me he sentado con mi libro para leer un rato en una mesa junto a la ventana. Sinceramente, es algo que necesitaba. Sentarme en un sitio tranquilo, sin ruido ni alboroto, donde nadie me conociera y con la única compañía de mi libro. Al cabo de un rato, llegó mi compañero y estuvimos allí un rato.

Sé que no viene mucho a cuento pero el lavabo estaba en el restaurante de al lado (parece que lo comparten) y no era un baño normal, al menos el de las chicas. Primero, porque la luz era lila, y segundo porque los baños (es decir, los compartimentos) no tenían nada de luz. Tenías que guiarte por la pequeña tenue luz lila de fuera. Un poco extraño, tot plegat.

Encontrando caras conocidas

Una de las cosas más curiosas del día nos pasó cuando fuimos al supermercado. ¡Nos encontramos con los dos compañeros españoles que están haciendo otro WorkAway en Savitaipale en el mismo sitio! Uno de ellos es precisamente nuestro profesor de finés. Justo en ese sitio a esa hora, coincidimos los cuatro… ¡El mundo es un pañuelo!

Paseando por la ciudad con dirección a un supuesto castillo de arena, encontramos cosas curiosas como esta figura de hielo:

Figura de hielo

El castillo de arena inexistente

Después de charlar un rato, cada uno tiró por su lado. Mi compañero y yo fuimos con dirección al castillo de arena de Lappeenranta que resultó ser un fail total porque obviamente es invierno y no hay castillo de arena que valga…

Pancho Villa: el mejor restaurante mexicano de Lappeenranta

Ya eran casi las 12:30 de la tarde y empezábamos a tener hambre así que decidimos buscar un sitio para comer. Las opciones tampoco eran muchas: kebab, restaurantes caros o cerrados, o comida basura… hasta que encontramos EL SITIO. Un mexicano que se llama Pancho Villa y que está en la calle Valtakatu, que es un poco como la calle central de Lappeenranta (o al menos una de ellas). Está situado delante de un parque muy bonito del cuál no recuerdo el nombre.

La comida estaba riquísima. Nos pedimos dos hamburguesas grandes (una de queso y otra de chilli), con upgrade de patatas fritas con bacon por 1.5€ más y agua. De postre, nos servimos un poco de té de limón que había en una mesita. Lo mejor de todo es que entre semana al mediodía tienen descuento y el menú nos salió por 14€ por persona. Muy barato teniendo en cuenta lo caro que es Finlandia.

Kauppakeskus Galleria

Después de estar un par de horas comiendo y descansando, volvimos a salir a la calle. Queríamos dar nuestra última vuelta por Lappeenranta ya que todavía quedaban unas dos horas para que saliera nuestro autobús. Como tampoco teníamos mucho más que hacer, nos metimos en el centro comercial de Kauppakeskus Galleria para cotillear algunas tiendas antes de tirar hacia la estación de autobuses.

De vuelta a Savitaipale

Nuestro autobús salía a las 16:40 y en esta ocasión el trayecto ha costado 10€. Eso es algo que no entiendo… si el trayecto es exactamente el mismo, ¿por qué el precio es diferente? De la misma forma que la ida, los podríamos haber conseguido más baratos comprándolos por Internet pero como somos unos vagos hemos preferido hacerlo directamente allí. 

Hemos tardado menos de una hora en volver a Savitaipale. Ha sido un día bastante divertido y provechoso, así que si tengo otro día libre espero hacer una excursión de este tipo, quizá yendo a Mikkeli o mirar qué posibilidades hay desde el pueblo donde estamos. Cuando tengo días libres no me gusta quedarme en casa, sino salir fuera y descubrir nuevos sitios… ¡así que ya veremos cuál es el siguiente!

PD: ¡Feliz día de San Valentín!

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