De Finlandia a Estonia: una odisea de viaje

Tallín, 26 de marzo de 2018.

¡Hola desde Estonia!

He llegado sana y salva al Tallinn Backpackers, el hostal donde estaré trabajando durante un mes. Me ha costado despedirme de mis compañeros de Savitaipale, no pensé que estaría tan triste. Les he regalado un detalle del Flea Market a cada uno de recuerdo. 

La ruta que he hecho para ir de Savitaipale (Finlandia) a Tallín (Estonia) ha sido la siguiente:

De Finlandia a Estonia

De Savitaipale a Lappeenranta

He cogido el autobús a las 8:55 de la mañana, como siempre con la compañía Savonlinja. Todo correcto, sin incidentes y, como siempre, con una puntualidad destacable para llegar al destino. Esta ha sido la primera vez que he hecho el transbordo en Lappeenranta y no en Mikkeli, por una mera cuestión de horarios. Una vez en la ciudad, tenía unos 40 minutos hasta el siguiente bus así que paré a desayunar en la cafetería de la estación de tren. Igual que en Mikkeli, la estación de autobuses y la de trenes están una junto a la otra.

Reponiendo fuerzas con un buen desayuno
Reponiendo fuerzas con un buen desayuno

De Lappeenranta a Helsinki

A las 10:40 cogí el autobús dirección Helsinki con Onnibus. Todo bien también, llegamos a la estación de Kamppi a las 13:45, aparentemente tiempo suficiente para coger el ferry hacia Estonia.

Como era ya la hora de comer, en Helsinki hice parada en el mítico Burger King de Kamppi. Nada fuera de lo normal: menú Crispy Chicken con patatas y agua natural. Y, aquí, quiero hacer inciso de algo que me pasó. Al recoger mi pedido, la empleada me dio un vaso de plástico para el agua. Lo hizo por protocolo o con buena intención, pero a mi me parece innecesario malgastar un vaso de plástico cuando tienes ya la botella. No lo utilicé (ni siquiera lo había tocado) y fui a la caja a devolverlo. La empleada en cuestión me respondió de mala gana que lo tirara porque “no iba a dar un vaso usado a los clientes”. Quizá no me entendió bien, pero si el vaso no estaba usado no creo que hubiera habido problema en reutilizarlo. Peor aún es tirar a la basura un vaso sin usar.

Entre una cosa y otra se me pasó el tiempo… y aquí llegaron los problemas. 

Odisea de la estación de Kamppi al ferry

Eran las 14:20 y tenía una hora y media hasta la salida del ferry. Sin embargo, había dos cosas que no había tenido en cuenta:

  1. El check in para el ferry cierra media hora antes de la salida del barco.
  2. De Kamppi a la terminal hay media hora caminando.

Todo hubiera ido bien si no fuera porque me perdí de camino al ferry. Fue un caos total porque iba con el tiempo justo y no tenía nada claro donde estaba el sitio, por varios motivos:

  1. Según la página web de la compañía de ferry, salía de la “Terminal A” y en ningún sitio aparecía esa indicación.
  2. Hay diferentes terminales de barcos que van a Tallín, según con qué compañía viajes (TallinK, Eckero Line, o Viking Line).
  3. La terminal estaba prácticamente al final del puerto, así que el tiempo que indicaba Google Maps no era del todo exacto.

Lo más confuso era que yo iba mirando el móvil todo el rato para ver si iba por buen camino. Aparentemente sí, pero en la realidad no. El sitio que me indicaba no estaba donde tenía que estar. Miraba la hora todo el rato porque a las 14:45 cerraban el mostrador del check in, y quedaban escasos minutos para esa hora. Entre el calor, el estrés y las mil capas de ropa que llevaba, estaba sudando como un pollo. Véase mis pintas:

De abrigo hasta arriba
Aunque no lo parezca, me estaba muriendo de calor…

¿Dónde están todos?

Entré en una terminal de barcos que, en teoría, iban a Estonia. Mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que todos los mostradores estaban cerrados y que en toda la terminal no había ABSOLUTAMENTE nadie. Ni empleados, ni pasajeros, ni turistas… Nadie, era un edificio totalmente muerto. Por un momento pensé que el ferry se había ido sin mi pero no podía ser, porque se supone que salía en media hora. Al ver que allí no obtendría respuesta ninguna decidí utilizar otras vías…

Vi a unos trabajadores en unos almacenes que estaban haciendo un break y fui corriendo a preguntarles. Por suerte, el chico fue muy majo y me indicó cómo llegar a la terminal de mi compañía de ferry. Según él, en 5 o 10 minutos llegaría. Yo creo que lo hice en incluso menos de la prisa y el estrés que llevaba…

Ferry… ¿o crucero?

La compañía de ferry con la que he viajado es Eckero Line. Es la más barata de todas (el trayecto me costó 15€) y salía a las 15:15, con llegada a las 17:30.

Hacer el check in para subir al ferry es como hacer el check in para ir en avión. Tienes que ir al mostrador de la compañía, mostrar tu DNI o pasaporte y número de reserva, y ellos te dan tu tarjeta de embarque. Esta tarjeta la tienes que pasar por el control después para acceder a la plataforma que te lleva al ferry. Todos íbamos al mismo sitio así que me limité a seguir a los demás pasajeros.

Eso sí, no sabéis la sorpresa que me llevé cuando vi el barco en el que iba a viajar. Me esperaba un ferry pequeñito y lo que me encontré fue esto:

Ferry de Eckero Line

Aunque en esta imagen de Internet se puede ver mejor:

Fuente: discoveringfinland.com

¡Era como un crucero! De los que tienen cabinas, restaurantes de lujo, máquinas recreativas y todo. Por un momento pensé que me había equivocado de barco y pregunté a uno de los tripulantes. Efectivamente, estaba en el lugar correcto. ¡Al menos sabía que me llevaría a mi destino!

El trayecto en ferry de Helsinki a Tallín

Creo que todos hicimos el check in bastante puntuales así que salimos unos 10 minutos antes de la hora prevista. Primero, fui al área exterior para ver cómo partía el barco. Se veía cómo íbamos dejando atrás pequeñas islas y llegó un momento en el que ya sólo se veía agua en los alrededores. Ya habíamos dejado Finlandia atrás. Estuve ahí sentada en una de las mesas y paseando por el exterior para ver mejor el paisaje. Sin embargo, no podías asomarte por la barandilla porque los laterales del barco estaban cerrados al público, así como la proa y la popa.

Ferry de camino a Estonia

Al cabo de un rato, fui a investigar cómo era el ferry por dentro. Me moría de la curiosidad porque, de verdad, era como un crucero. Bueno, de hecho creo que es un crucero porque la gente salía y entraba de los camarotes. El ferry tenía varias plantas, cada una con bar, baños, cabinas, máquinas recreativas, sala de conciertos… en una de las plantas incluso había un premium lounge.

Como no sabía muy bien donde ir, me decanté por un asiento en el bar / sala de conciertos con vistas al mar. Por desgracia, todas las mesas en la ventana estaban ocupadas pero encontré una con vistas medianamente decentes, junto a la pista de actuaciones:Pista de actuaciones en el ferry

Curiosamente, la música que ponían estaba bastante bien y era muy variada. Desde cantautores finlandeses hasta rock como FallOut Boy o My Chemical Romance. A las 16:30 empezó una actuación en directo de un grupo de jazz. Algunas señoras y señores incluso se animaron a bailar por parejas en la pista de baile.

Tocando tierra firme: ¡por fin en Estonia!

A medida que nos acercábamos, se podía ver mejor el horizonte de Tallín:

Tallín desde el ferry

Llegamos puntuales a las 17:30, pero no salimos del ferry hasta pasados 20 minutos. Mi móvil ya había muerto por culpa del frío así que mientras el barco atracaba lo conecté a un enchufe que había por ahí para revivirlo un poco y ver cómo llegar a Tallinn Backpackers. De la terminal al hostal hay solo 15 minutos caminando. Cuando dejas atrás el puerto y entras en el casco antiguo todo cambia muchísimo. Hay edificios medievales, una muralla, parques, casitas de colores… La primera impresión que he tenido de Estonia y en concreto de Tallín es que es un lugar con mucho encanto.

Llegada a Tallinn Backpackers

Una vez ya en el hostal, he conocido a los que serán mis compañeros durante estas semanas. Somos tres voluntarios: un chico de Irlanda, otro de Francia, y yo. Nada que ver con Savitaipale, donde los últimos días eramos 7 personas.

Me han enseñado cómo es el hostal y de momento lo he visto muy acogedor. Es un hostal de mochileros y el público es sobre todo gente que viaja sola. De momento, las dos primeras noches las pasaré en una de las camas del hostal, hasta que pueda mudarme a la habitación de empleados.

Salón de Tallinn Backpackers
Salón de Tallinn Backpackers

Primer contacto con Tallín

Una vez ya instalada he ido a dar una vuelta por el centro con uno de mis compañeros. De paso, hemos pasado por el supermercado Rimi para comprar provisiones. En este WorkAway no están incluidas las comidas, así que durante ese mes tendré que hacer mis compras y cocinar para mi. He alucinado con los precios en Estonia y la gran diferencia respecto a Finlandia. Por ejemplo, una bolsa de pan de molde en Finlandia costaba unos 2€, y aquí en Estonia he comprado lo mismo por… 0,28€!!! ¡Increíble!

Mañana por la mañana me gustaría hacer el free tour para entrar en contacto con la ciudad. Voy a trabajar en recepción así que me gustaría conocer muy bien Tallín. De momento, toca descansar después de esta odisea de viaje.

De momento, os dejo el enlace por si queréis saber cómo fue mi primera experiencia WorkAway en Finlandia.

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