Conociendo a Papá Noel en el círculo polar ártico

Rovaniemi, 27 de febrero de 2018.

¡¡¡He conocido a Papá Noel!!! Qué ilusión 😀

Hoy he pasado el día en la Santa Claus Village o, lo que es lo mismo, el parque temático de Papá Noel en Rovaniemi. Se trata del destino turístico más popular de Finlandia, y es que se cree que Papá Noel es originario de Laponia. Cuando fui a Noruega visité un pueblecito que se llamaba Drøbak donde se supone que está la residencia de verano de Papá Noel. Sin embargo, sabía que su hogar original estaba en Rovaniemi y tenía la espinita clavada de venir algún día. Hoy, ¡por fin lo he podido hacer!

De camino al parque temático

Después de desayunar un buen tazón de cereales, emprendí rumbo a la villa de Papá Noel. Para llegar hay que coger la línea 8 de autobús que va desde el centro hasta el parque temático. Se tarda unos 20 minutos en llegar ya que el lugar se encuentra en las afueras de la ciudad. Está muy cerca del aeropuerto y, de hecho, el autobús es el mismo. El billete sencillo cuesta 3,90€ (7,20€ si coges ida y vuelta) y se puede comprar directamente en el autobús. Yo lo cogí a las 11:10 de la mañana e iba lleno pero no abarrotado. Para volver hay autobuses cada hora, aproximadamente.

El parque temático abre de 10 a 5 de la tarde y la entrada es gratuita. Básicamente, depende de lo que quieras gastarte tú allí para comer, comprar souvenirs, etc. Como fui con tiempo suficiente, pude echar un vistazo a todas las atracciones que había por allí y que os explicaré a continuación.

¡Empezamos!

La oficina de Papá Noel

Encontrar a Papá Noel es muy fácil. Su “oficina” se encuentra en el edificio principal del parque, donde hay un letrero en lo alto del todo que dice “Santa is here“. No tiene pérdida ninguna.

Oficina de Papá Noel

Al entrar te encuentras de frente con la tienda de artículos de Papá Noel y que en realidad es donde termina la visita. Fuera de la tienda a la izquierda hay una señal que indica el comienzo del recorrido. A partir de aquí todo está perfectamente ambientado con cartas, paquetes, regalos, mapas del mundo, utensilios varios, fotos con famosos, música… Me imaginaba que estaría decorado más al estilo navideño, pero no fue así. ¡Realmente es como si fuera la residencia de Papá Noel!

Oficina de Papá Noel

Siguiendo el camino llegas a una escalinata que te lleva a lo alto del edificio y que es donde se encuentra nuestro anfitrión. Suele haber una pequeña cola de personas pero en mi caso solo esperé 4 turnos (unos 10 minutos) para entrar. Te recibe la duendecilla de Papá Noel, que se encarga de gestionar las visitas. Con mucha simpatía y una amplia sonrisa, te pregunta de dónde vienes y charla un ratito contigo hasta que llega el momento de entrar. Por lo que vi, la mayoría de personas que había en la cola eran amigos o familias. Efectivamente, yo era la única persona que iba sola.

Conociendo a Papá Noel

Mi visita duró unos dos minutos. Fue una experiencia muy curiosa porque es como si realmente estuvieras con el Papá Noel original. ¡Físicamente es idéntico a la imagen que tenemos de él! Todo él es enorme en comparación con una persona normal, pero recuerdo especialmente sus manos. En serio, ¡súper grandes! Lástima que no pude echarle una foto… Sus ojos eran de un azul muy claro y su mirada era cálida y amable, así como su voz.

Durante este par de minutos estuvimos conversando sobre mi estancia en Finlandia, a qué me dedicaba y cuáles eran mis planes de futuro. Curiosamente, cuando le dije que venía de Barcelona me respondió con un “bon dia” y se despidió con un “adeu“. Según él, “conocía a todo el mundo y por eso sabía hablar en todos los idiomas”.

Todas las visitas se emiten en streaming en el canal de YouTube del parque temático aunque después no quedan registradas en vídeo. No obstante, el personal graba toda la visita y te hacen varias fotos con Papá Noel. Eso sí, como todo negocio, esto no es gratis. Si quieres tener las fotos y el vídeo, tienes que comprarlo por Internet insertando en la página web el código de tu referencia. Tienes un año para hacerlo. Si mal no recuerdo, son 30€ sólo las fotos y 60€ si coges el pack de vídeo+fotos. Yo preferí quedarme sólo con la experiencia.

Los renos de Papá Noel

Detrás del edificio principal está la granja con los renos de Papá Noel preparados para salir en trineo. Llevan puesto atuendos y decoraciones navideñas y los trineos también son muy auténticos. Se pueden contratar paseos de 5km pero si mal no recuerdo se pasa un poco de presupuesto así yo que continué mi paseo por la villa, no sin antes echar unas fotos a estos simpáticos animalitos.

Renos

Paseo por Forest Minor y los “igloos”

Antes de continuar por el parque y dado que el paisaje nevado era espectacular, decidí darme una vuelta por los alrededores. Siguiendo el camino de la villa llegué a una especie de edificio llamado Forest Minor. No me queda claro si era un hotel, un restaurante… pero desde fuera se veía que había nivel.

Forest Minor

También llegué a la zona de los “igloos“, unos pequeños alojamientos vacacionales con paredes de cristal y desde los cuáles podías ver todo el exterior. No me quiero imaginar cuánto debe costar una noche allí…

Edificio con tiendas de souvenires

Hay tiendas de souvenires en cada edificio, pero este se lleva el premio porque está 100% dedicado a ello. Está todo lleno de tiendas, una al lado de la otra, y con todo tipo de artículos navideños, de Papá Noel, de Finlandia, de Laponia o de invierno en general. También habían tiendas donde vendían alimentos típicos de la región, como carne y pescado.

A diferencia de una tienda común de souvenires, en la residencia de Papá Noel los artículos eran más originales: decoraciones para el árbol de Navidad, figuritas decorativas, ropa tradicional, utensilios hechos con hueso de reno, etc. Personalmente, todas las tiendas eran prácticamente iguales, así que escoger una otra dependía de la impresión que te diera desde fuera.

Tiendas de souvenires

Holiday House

Se llama así pero en realidad es un hotel con… tachán tachán… ¡otra tienda de souvenires!

A mi parecer no había mucho que ver aparte de un Papá Noel falso. Sí, señoras y señores, habéis leído bien… Un Papá Noel falso. No había nadie en la cola para visitarle hasta que entró una familia y se dio la media vuelta cuando vieron el panorama. Y es que el supuesto Papá Noel estaba contando su vida a una dependienta y no atendiendo a la gente que venía. Y digo yo… si estás trabajando y tienes clientes, este tipo de cosas quedan un poco raras, ¿no?

Oficina de correos

Está claro que en la residencia de Papá Noel no podía faltar una oficina de correos. Allí puedes comprar cartas, postales, sellos… e incluso escribirlas y enviarlas. Hay varias mesas con bolígrafos para sentarte tranquilamente a redactar tus escritos. También hay dos buzones: uno para enviar las cartas mediante correo ordinario y otra para enviarlas en Navidad.

En cuanto a los sellos, puedes comprar los tradicionales (1,50€ cada uno) o bien los especiales de la residencia de Papá Noel (2,50€ cada uno).

Una de las cosas en la que me fijé es en la tremenda influencia asiática que había en la oficina de correos. Había muchas cartas, postales y revistas en este idioma, por no decir que yo era la única no asiática escribiendo en la mesa.

Reindeer Cafe Restaurant Sirmakko

Como ya empezaba a tener hambre, decidí buscar un sitio para comer. Si ya de por sí Finlandia es un muy caro, más aún si estás en el lugar más turístico del país. Tras echar un vistazo a los precios de los restaurantes finalmente me decanté por el Reindeer Cafe Restaurant Sirmakko. Está situado en el mismo edificio de tiendas de souvenires, en la planta alta.

Este restaurante está especializado en hamburguesas de carne de reno, y eso fue lo que me pedí. Hamburguesa de carne de reno con dark bread acompañado de patatas fritas. Véase la PINTAZA que tenía:

Hamburguesa de carne de reno

No había comido nada durante el día y tenía un hambre impresionante así que la disfruté mucho. Eso sí, no fue nada barata, tuve que desembolsar 19€ por este suculento menú. En España lo mismo hubiera costado unos 8-10€. Y ojo, que fue lo más barato que encontré, así que ya os podéis hacer una idea de cuánto costaba lo demás.

El círculo polar ártico

Otra de las peculiaridades de la villa de Papá Noel es que se encuentra justo en la frontera del círculo polar ártico. El círculo polar ártico es la línea del paralelo de la Tierra que se encuentra a una latitud de 66º 33′ 44″. Tal y como explican en Big in Finland, lo interesante de este punto es que más al norte del círculo polar ártico el sol no se pone durante al menos un día en verano; y no sale durante al menos un día en invierno.

En todo el parque hay señales que indican el paralelo de latitud de ese punto en concreto del “círculo polar ártico”, como esta:

Círculo Polar Ártico

La señal oficial está en el exterior pero en invierno está tan cubierto de nieve que no se puede ver. Sin embargo, dentro del edificio de souvenires está otra de las señales oficiales, justo al lado de la oficina de turismo.

Que no os engañen: la ciudad de Rovaniemi como tal no lo está, pero el parque temático sí.

Exhibición de motos de nieve

En el mismo parque hay un edificio con una exhibición de motos de nieve de Finlandia, Suecia y Noruega. Es interesante ver la evolución de este tipo de vehículos a lo largo de la historia. Está un poco más apartado del resto, pero la entrada es gratuita.

Snowmobile

De vuelta a la civilización

A las 5:05 de la tarde cogí el autobús para volver al centro. Iba abarrotado de gente porque era el penúltimo y porque además el parque temático cerraba a las 5. Estaba cansada pero quise darle otra oportunidad a las auroras boreales. Así que nada, a cenar comida precalentada y de nuevo al río Kemi.

Eran las 7 de la tarde, pero el KP era de 5-6 y no quería perder la oportunidad. Esta vez fui sola porque mi compañero australiano estaba súper apalancado. Tampoco había nadie en el río. Sin embargo, al cabo de un rato me uní a un grupo de israelíes y a una chica venezolana que también habían venido para ver auroras. Nuevamente, vimos una fina línea verdosa en el cielo pero era casi inapreciable. Caminamos un rato dirección al norte pero finalmente desistimos… de nuevo, ¡otra vez será!

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