La cultura menstrual en Polonia: en búsqueda de tampones

Zakopane, 2 de agosto de 2018.

Como decía ayer, estos han sido mis últimos días trabajando como voluntaria en el Good Bye Lenin Hostel. El martes tuve el turno de 17:00 a 22:00h, ayer el de 7:00 a 22:00h y hoy el de 7:00 a 12:00h. Con esto he terminado las 25 horas semanales del voluntariado y, con ellas, mi trabajo en el el hostal.

El último turno de mañana

Las mañanas suelen ser muy ajetreadas porque tienes que estar pendiente del desayuno y de los huéspedes. Muchos te preguntan recomendaciones de rutas por los montes Tatras y tienes que estar en modo multitasking. Ademas, hoy también he alquilado material de montaña a varias personas así que tuve que hacer varios viajes al almacén. En concreto, les alquilé unas botas a Cassidy y Jaxson (una pareja australiana) y a Marieke (una chica de Holanda). Sé que nadie les conoce pero cuando lea esto algún día me acordaré de estas personas tan agradables que conocí en el hostal 🙂

También me despedí de tres chicas muy simpáticas de Reino Unido (aunque juraría que tenían ascendencia india por sus nombres y apariencia física). Anoche me pidieron sugerencias de alguna ruta fácil y rápida y les propuse la de Morskie Oko. Cuando volvieron de la excursión me dijeron que les había encantado y me agradecieron mucho la recomendación. Que alguien te de las gracias por algo que haces porque realmente quieres y no por compromiso es muy gratificante. Creo que esta es la parte que más me emociona de trabajar en el hostal. Poder ayudar de alguna manera a la gente y recomendarles cosas para hacer que su viaje sea memorable.

Terminé de trabajar a las 12:00h pero estuve un rato con mi amiga Karolina, que tenía turno de 12:00 a 22:00h. Le estuve explicando las tareas propias del turno y le ayudé a hacer algunas camas y a limpiar un poco el hostal. Después vino nuestra manager para echarle un cable y yo aproveché para ir al centro de Zakopane a hacer algunas gestiones.

Visita al centro de Zakopane

Desde que vine a Zakopane solo he sacado dinero del cajero una vez. 200PLN, o lo que es lo mismo: menos de 50€. Hasta yo misma me sorprendo de lo poco que gasto (o de mi asombroso sentido del ahorro). En cualquier caso, ya empezaba a quedarme sin efectivo y esto me inquietaba porque en algunos sitios no aceptan tarjeta. En Polonia siempre es recomendable tener algo de dinero suelto en la cartera para no quedarte tirado.

Los cajeros de Euronet Bancomat son un timo porque dicen ser “internacionales” pero te cobran 13PLN de comisión al retirar efectivo. Lo comprobé cuando me pateé media Cracovia para encontrar un cajero que no me robara dinero por hacer esta operación. Después de dar tantas vueltas finalmente descubrí el maravilloso e inigualable Bank Polski. Allí pude sacar eslotis al tipo de cambio del momento y no me cobró absolutamente nada.

Dicho esto, me fui al centro de Zakopane a dar una vuelta y a hacer una visita a Bank Polski para sacar dinero. Sin embargo, en esta ocasión la máquina no me dejaba sacar menos de 50PLN (12€). Ya sé lo que estaréis pensando: Raquel, menos de 12€… ¿en serio? Pues sí. Polonia es MUY barato. Además el uso de tarjeta está muy generalizado y no necesitas llevar grandes cantidades de efectivo.

La búsqueda de tampones

Vale, este tema puede sonar un poco raro pero como mujer que soy me veo obligada a hacer un pequeño apunte. Sí, señoras y señores… hablo de la menstruación. Me he dado cuenta de una cosa que sucede aquí en Polonia y que es muy diferente a España: aquí no se utilizan tampones con aplicador.

De hecho, ni siquiera se comercializan. Solo se usan compresas o tampones pero sin aplicador. Dicho así puede parecer una tontería pero en España las mujeres estamos acostumbradas a otro tipo de productos para la regla. Utilizar tampones con aplicador es muy común y los hay en prácticamente en todos los supermercados o farmacias. No sucede lo mismo en Polonia.

Mi primera parada para comprar tampones con aplicador fue un supermercado en Krupówki, la calle principal de Zakopane. No encontré nada. Sólo tenían compresas y tampones OB sin aplicador. Pensé que simplemente no lo comercializaban en esa empresa así que fui a otro establecimiento diferente. Nada, tampoco. Ya un poco frustrada fui a un tercer sitio y, por más que miraba en las estanterías, no había ni rastro de las cajitas de tampones con aplicador. Por un momento pensé que la torpe era yo. Como no domino el idioma y las marcas son distintas creía que las estaba ignorando o buscando en el lugar incorrecto.

Ante la confusión decidí llamar a mi amiga Karolina, que es de Polonia, para salir de dudas. ¿Estaba teniendo mala suerte o realmente no había?

Y la respuesta es… *redoble de tambores*

Tal y como me temía, en Polonia no tienen este tipo de productos. De hecho, me dijo que cuando viajó al extranjero y vio que en otros países tenían tampones con aplicador le pareció muy raro. Es curioso porque en España hay una cultura menstrual bastante amplia y hay varias empresas que comercializan tampones de todo tipo (Tampax, OB, Silvercare y marcas blancas varias). Sin embargo, aquí sólo los tienen sin aplicador de la marca OB (y alguna marca blanca también).

En fin, hoy me fui con las manos vacías pero me temo que mañana tendré que volver para comprar tampones de supervivencia. ¿Quién dijo que ser mujer fuera fácil?

Merodeando por el centro

En cualquier caso, aproveché el viaje para dar una vuelta por Zakopane y comerme un par de helados. El primero fue una barrita helada de Snickers que compré en uno de los supermercados (no me pude llevar los tampones pero al menos sí la merienda). El segundo fue un cucurucho de nata y pasas que compré en una heladería en la misma calle Krupówki.

La verdad es que necesitaba pasar un tiempo sola y a mi aire. Después de estar tantos días enteros socializando con gente me apetecía tener algo de tiempo para mí.

El dilema del check in

Cuando volví por la tarde/noche estuve echando una mano a mi amiga Karolina con los check-in del hostal. Como era su primer turno sola, le enseñé cómo funcionaba el proceso, los pagos en efectivo y con tarjeta, y otros detalles a tener en cuenta. Todavía recuerdo cómo fue mi primera jornada de trabajo sola y lo surrealista que puede ser un día como voluntaria del Good Bye Lenin Hostel.

Tuvimos el check-in de un grupo de chicas alemanas un poco peculiares que no se aclaraban para pagar. Una de ellas había hecho la reserva por Hostelworld y había pagado el depósito así que ahora le correspondía menos. Querían repartir el precio de modo que todas desembolsaran exactamente la misma cantidad teniendo en cuenta que una había pagado el depósito. Después de un buen rato debatiendo entre ellas en alemán y Karolina y yo esperando la resolución llegaron al acuerdo. Lo pagaría todo una de ellas y ya se apañarían después para repartirlo. Qué complicado todo…

Por cierto, antes de que se me olvide. Cuando volví del centro me encontré en la misma puerta con la nueva voluntaria del hostal, que llegaba a la vez que yo. Se llama Laura y es de Molins de Rei, así que somos casi vecinas en Barcelona. Hemos pasado la noche todos los voluntarios juntos charlando en el salón. Es decir, Xenia, Karolina, Bartosz, Sylwia, Laura y yo. ¡El equipo al completo!

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2 Respuestas a “La cultura menstrual en Polonia: en búsqueda de tampones”

  1. Hola Laura
    He ido parar a tu blog ya que me gusta viajar y veo que fuiste a muchos sitios jeje.
    Me ha hecho mucha gracia cuando hablas sobre buscar tampones con aplicador porque me ha recordado a mi en rumania donde estoy ahora y aqui es igual no encontré jajaja.
    Bueno voy a seguir leyendo mas posts de tu blog si aun escribes tienes que visitar rumania es muy bonita.
    Saludos de una leridana.

    1. ¡Hola! Muchas gracias por tu comentario 🙂 Ya ves, ser mujer no es nada fácil en algunas ocasiones pero al final siempre nos apañamos, ¡hay soluciones para todo! Nunca he estado en Rumanía pero me encantaría viajar allí, si tienes alguna sugerencia o recomendaciones estaré encantada de escucharlas. ¡Un saludo! 🙂

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